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Foto: Revista La Eterna Primavera

La capital de la montaña, la tacita de plata, la bella villa, la ciudad de las flores o incluso, la ciudad de la eterna primavera son solo algunos de los apelativos que ha recibido la capital antioqueña.

Una de las ciudades principales de Colombia y la cual sin duda ha sido una de las más nombradas en el mundo por diversos aspectos políticos, cultuales, deportivos, artísticos e incluso por su lamentable periodo de obscuridad en la década de los 80´s.

Sin embargo, gracias a la pujanza de sus habitantes, característica fundamental de su gente, Medellín ha logrado borrar grandes cicatrices que en algún momento la marcaron como una de las ciudades más peligrosas del planeta, logrando transformarla en una de las más hermosas, galardonadas y apetecidas para visitar por miles de turistas que arriban a ella año tras año.

Una ciudad con dos fechas de fundación
Para muchas personas, incluyendo historiadores y fanáticos de la historia, Medellín fue fundada el 2 de marzo de 1616 por Francisco Herrera Campuzano, mediante la creación del resguardo indígena San Lorenzo de Aburrá, al sur del territorio, hoy Parque del Poblado.

Pero existen otras versiones escritas como por ejemplo la de la monografía histórica de la parroquia de La Candelaria, donde se afirma que, mientras ya existía el resguardo indígena, cerca de la quebrada de Aná hoy quebrada de Santa Elena, se levantaba una nueva iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Candelaria además de un nuevo caserío que posteriormente sería elevado a la categoría Villa.

En efecto una vez fundada la ciudad el 2 de noviembre de 1640 se nombraría bajo nombre de Villa Nueva del Valle de Aburrá de Nuestra Señora de la Candelaria, apelativo que cambiaría el 2 de noviembre de 1675  al recibir oficialmente la Cédula Real que la acreditaría como verdaderamente una Villa, asumiendo así el nombre de Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín, en honor a Nuestra Señora de la Candelaria y a Francisco Portocarrero y Lima, Conde de Medellín de Extremadura en España.

Foto: Revista La Eterna Primavera 

La Virgen de la Candelaria 

En el siglo XVII, Doña Mariana de Austria reina de España, envió como obsequio a la entonces nueva Villa en el Valle de Aburrá, un lienzo con la figura de la Virgen María bajo la advocación de la Candelaria, esto debido al crecimiento en número de fieles católicos que se estaba presentando en aquel lugar gracias a las campañas de evangelización que la reina adelantaba en el nuevo mundo.

Algunos escritos aseguran que desde el año 1630 aproximadamente existía la Cofradía de Nuestra Señora de la Candelaria cuya veneración hacia la Virgen lo realizaba el 2 de febrero, misma fecha que la iglesia católica conmemora los 40 días del nacimiento de Jesucristo, y su presentación en el templo.

Es de allí precisamente donde nace la devoción de los Medellinenses de celebrar el día de la Candelaria cada 2 de febrero.

Foto: Revista La Eterna Primavera 

 Una Basílica en su nombre

Basílica Menor de Nuestra Señora de la Candelaria, Iglesia de la Candelaria o simplemente La Candelaria, son los diferentes nombres que recibe este hermoso edificio cuya construcción data entre los años 1768 a 1776.

El templo católico se encuentra ubicado en uno de los principales parques de la ciudad en pleno corazón de Medellín, Parque de Berrio.

Sin embargo, antes de la actual edificación existieron dos construcciones del templo, la primera construcción fue realizada en el año 1649, por honorables hombres de la época encabezados por el  Padre Juan Gómez de Ureña, quien creó una capilla en honor a la Virgen María, “Nuestra Señora de la Candelaria de Aná”

En 1712, el templo fue reedificado con materiales de tapia para mayor solidez, pero años más tarde la edificación amenazaba con derrumbarse, por lo cual el Cabildo de aquel entonces ordenó su demolición y la nueva edificación para el año 1768.

Entre los años  1868 y 1931, el templo de Nuestra Señora de la Candelaria, fue  Catedral de la arquidiócesis de Medellín, título que paso en este último año a la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción; pero en 1970, Su Santidad el Papa, Pablo Vl  le otorga el título de Basílica Menor. 

Foto: Revista La Eterna Primavera 

Tesoros de exposición.

Son muchos los tesoros que guarda la Basílica menor en cuanto al arte religioso y la historia de la ciudad, entre ellos se encuentran:

Lienzo de la Virgen de la Candelaria:

En la parte superior del Altar Mayor se encuentra el lienzo de la Virgen de la Candelaria, en medio de un marco de plata labrada. El cuadro representa el misterio de la purificación y tiene medidas de 1.00 metro por 80 cm.

La corona de la Virgen en relieve es de oro con motivos florales, posee 4 rubíes, 34 esmeraldas, 5 diamantes y varios brillantes.

La corona del niño Jesús está hecha de filigrana de oro con 17 brillantes, 12 esmeraldas, 5 perlas y 3 rubíes.

Otros tesoros que alberga la Basílica:

Sagrario y Expositorio:

En el centro del altar mayor se encuentran el Sagrario y el Expositorio en un solo cuerpo elaborado totalmente en plata, data del año 1865.Importado desde Francia en épocas del Emperador Napoleón. “Afirma don Estanislao Gómez Barrientos, que es una obra de orfebrería, que en la exposición que tuvo en Francia fue admirada por tres soberanos de Europa: Napoleón lll, y sus dos huéspedes Guillermo de Prusia y Alejandro ll de Rusia”. (Echeverri, 2000)

Al lado derecho del altar en la columna norte se puede apreciar un Santo Cristo de Origen Quiteño elaborado en el siglo XVIII.

En el altar lateral izquierdo se encuentra en medio la Virgen de los dolores, escultura en madera 1.64 x 0,40 x 0,040. Anónimo de la escuela Quiteña del Siglo XVIII, imagen de vestir con mascarilla de metal y ojos de vidrio; su diadema en lámina de oro la cual adornan 12 estrellas con 6 esmeraldas y 6 rubíes.

Junto a la Virgen de los dolores se encuentran, San Martín de Porres a la derecha y San Cayetano a su izquierda. En la parte superior San Roque.

En el altar de la nave derecha se encuentra la Sagrario elaborado de plata labrada,  que contiene el Santísimo Sacramento, y debidamente cubierto con un velo color blanco; asimismo se encuentra custodiado a ambos lados por dos ángeles dorados.

Otras reliquias:

Bautizo de Cristo: tapicería 2.82 x 2.40 realizado en la primera mitad del Siglo XX por el autor G.Maltzeff. Tejido en lana y seda en hilos.

Virgen de Chiquinquirá: óleo sobre tela 1,00 x 0,87 anónimo del Siglo XVIII

Virgen de las Victorias: Escultura de madera policromada 1.78 x 0.42 x 0.40. Anónimo de la Escuela Francesa del Siglo XIX.

El órgano musical de la basílica se encuentra en la parte superior, arriba de la entrada de la nave central.
Foto: Revista La Eterna Primavera 

De igual manera la Basílica Menor, cuenta con un órgano musical donado por el Señor José María Barrientos en el año 1850.  Compuesto por 15 juegos o registros (sonidos) repartidos en dos teclados manuales dispuestos en una consola y un teclado que se toca con los pies (pedalero) y sirve para los bajos graves. En 1914 se le adicionó el registro de voz humana.

Sin duda alguna, la Basílica de la Candelaria en la ciudad de Medellín, es una de las constricciones más icónicas de la ciudad que no solo alberga grandes tesoros, sino que también hace parte de la historia de la Eterna Primavera.

Anímate a visitarla y conocer más de la majestuosa Basílica Menor de Nuestra Señora de la Candelaria.

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