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En la imagen: a la izquierda Vladimir Hernández, jugador del Deportivo Independiente Medellín (fotografía tomada de @dimoficialcom); a la derecha Jefferson Duque y Danovis Banguero, jugadores del Atlético Nacional (foto: Samuel Vásquez)

Es un día de clásico, un día diferente. El ambiente de la ciudad se siente distinto. En las calles, los buses, el metro, se pueden ver personas con una vestimenta particular. Unos llevando puesta una camiseta de rayas blancas y verdes, y otros con una roja. En los restaurantes, bares y tiendas de la ciudad se ve un televisor, y un grupo de espectadores esperando al pitido inicial.

Pero el ambiente se enardece cada vez más, mientras se van acercando al Coloso de la 74 o mejor conocido como el Atanasio Girardot. Allí, en la cuna futbolística de la ciudad de la eterna primavera, se empiezan a escuchar los cánticos apasionados de los hinchas verdes y rojos, que se encuentran en este lugar para disfrutar la fiesta del clásico enfrentamiento entre los dos equipos representativos de la ciudad, y de los más importantes de Colombia: el Club Atlético Nacional y el Deportivo Independiente Medellín (DIM).

Foto: Samuel Vásquez 

Medellín, es sin duda alguna la ciudad más futbolera del país. El Nacional fue el equipo con mejor promedio de asistencia en el primer semestre de 2022 con 31.790 personas por partido. El segundo fue el DIM, con más de 20 mil asistentes. Y es que, a lo largo de los años, estos dos clubes de fútbol han construido una historia llena de tradición y logros en fútbol profesional colombiano.

El Deportivo Independiente Medellín, es uno de los clubes más antiguos en Colombia. Un 14 de noviembre de 1913 se dio vida al “equipo del pueblo”. 34 años más tarde, en 1947, nacería el Club Atlético Municipal de Medellín, que en 1950 cambió su nombre a Atlético Nacional. Posteriormente, en 1948, ambos equipos hicieron parte de los 13 clubes que dieron inicio al Fútbol Profesional Colombiano (FPC).

Desde el inicio del FPC, los dos clubes antioqueños comenzaron a ganar títulos. Primero Atlético Nacional en 1954, y luego el DIM en 1955. Desde allí, inició una rivalidad deportiva entre estos dos equipos, que también se transmitió a los habitantes de la ciudad, los cuales empezaron a dividirse entre hinchas de Nacional y Medellín. Pero esta rivalidad ha llevado a la unión, a la tradición y la fiesta que se genera cuando se enfrentan estos dos clubes.

Foto: tomada de Instagram @dimoficialcom

Con el paso del tiempo, ambos fueron consiguiendo logros deportivos. El DIM consiguió su segundo título en 1957 y de ahí estaría 45 años en sequía. Mientras que su rival vecino, fue campeón de Colombia en los años 1973, 1976, 1981, 1991, 1994 y 1999. Además, gana la Copa Libertadores de América en 1989, convirtiéndose en el primer club colombiano en ganar el certamen de clubes más importante de Sudamérica.

Tras 45 años de ayuno, el “Poderoso” volvió a ser campeón en 2002, ganando su tercer título nacional. Y en el 2004, “aquel 27 de junio”, el DIM bordó su cuarta corona en el profesionalismo. Venció en la única final paisa que se ha jugado en el FPC, a su clásico rival, dejando para la historia esta conquista. Esto enardeció la rivalidad y el folclor con que se vive este duelo, en el que cada que se enfrentan dejan todo en el campo para ganar.

El equipo del pueblo consiguió otros dos títulos nacionales, en 2009 y 2012. Y en 2013, se convirtió en el primer club de Colombia en cumplir 100 años de historia, llena de gloria y tradición. Por otra parte, el club verdolaga continuó ganando títulos, en 2005, 2007-I, 2007-II, 2011, 2013-I, 2013-II, 2014, 2015, 2017 y 2022, siendo así el equipo más ganador del FPC, con 16 títulos colombianos. Además, en 2016 volvió a hacer historia tras ganar de nuevo la Copa Libertadores, siendo el único club del país en ganarla dos veces.

La historia, la gloria y la tradición de estos dos clubes se ha impregnado en la cultura de Medellín, una ciudad apasionada por fútbol, que vibra cada que sus equipos juegan, que se llena de color y de cánticos en las calles, las casas, los bares, restaurantes, las tiendas. Medellín no es solo la ciudad de la eterna primavera, sino también una tierra futbolera.

 

Ricardo Velásquez Restrepo
ricardo.velasquez@revistalaeternaprimavera.com 

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